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Errores comunes al imprimir archivos para sublimación (y cómo evitarlos)

Errores comunes al imprimir archivos para sublimación (y cómo evitarlos)

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Si trabajás en sublimación —o estás empezando— seguro te pasó: imprimís, planchás, levantás el papel… y el resultado no se parece en nada a lo que veías en la pantalla.
Colores apagados, imágenes “lavadas”, bordes raros o diseños que no encajan en el producto.

La buena noticia es que la mayoría de los errores en sublimación no tienen que ver con la plancha, sino con el archivo y la impresión. Acá te cuento los más comunes y cómo evitarlos.

1. Trabajar el archivo en RGB y mandarlo a imprimir sin ajustes

Este es, lejos, el error más frecuente.

La mayoría de los diseños digitales vienen en RGB, porque están pensados para verse bien en pantalla. El problema aparece cuando ese mismo archivo se imprime sin entender cómo responde la tinta de sublimación.

Qué pasa:

  • los colores salen más apagados

  • los negros se ven marrones o grisáceos

  • los tonos vibrantes pierden fuerza

Cómo evitarlo:

  • usá archivos preparados para impresión

  • probá siempre antes de producir en cantidad

  • no confíes solo en lo que ves en la pantalla

La sublimación no imprime lo que ves, imprime lo que interpreta la impresora + tinta + papel.

2. Imprimir en baja resolución

En pantalla puede verse “bien”, pero al imprimir se nota todo.

Errores típicos:

  • usar imágenes descargadas de internet

  • escalar un diseño chico para cubrir una taza o remera

  • trabajar en 72 o 150 dpi

Regla básica:
👉 todo archivo para sublimación debería estar en 300 dpi reales al tamaño final de impresión.

Si el archivo no tiene esa calidad de origen, no hay magia que lo arregle después.

3. Tamaños incorrectos (o no respetar las medidas del producto)

Otro clásico: el diseño queda chico, grande o descentrado.

Esto pasa mucho en:

  • tazas

  • textiles

  • productos con márgenes ajustados

Cómo evitarlo:

  • trabajá siempre con medidas específicas

  • armá plantillas propias

  • no adivines el tamaño “a ojo”

Un buen archivo ya debería venir pensado para el producto, no solo “decorativo”.

4. Olvidarse de espejar el diseño

Parece obvio… hasta que pasa.

Si no espejás el archivo antes de imprimir:

  • textos quedan al revés

  • logos se invierten

  • el error se nota recién cuando ya está planchado

Tip:
Antes de imprimir, revisá siempre:
✔ tamaño
✔ orientación
✔ espejado

Hacelo hábito. Te ahorra material y frustración.

5. Pensar que todos los papeles y tintas funcionan igual

No todos los insumos responden igual, incluso con el mismo archivo.

Podés tener:

  • buenos colores en una impresora y malos en otra

  • diferencias entre marcas de papel

  • cambios según la humedad o el calor

Por eso es tan importante trabajar con:

  • archivos bien armados

  • pruebas previas

  • configuraciones consistentes

La sublimación es técnica, no azar.

Para cerrar

Si sentís que “hacés todo bien” pero los resultados no acompañan, probablemente el problema no seas vos, sino el archivo o cómo se está imprimiendo.

Un buen diseño para sublimación:

  • tiene la resolución correcta

  • está pensado para el producto

  • evita errores desde el inicio

  • te ahorra tiempo, tinta y material

Y eso, cuando emprendés, vale oro.